Vivir en este largo y angosto pedazo de tierra no es lo mismo hoy a lo que era hace veinte años.
Aunque creo que ni siquiera a lo que era hace 5 años atrás.
Chile ha tenido un vertiginoso crecimiento y triunfos antes inimaginados, que ha hecho cambiar la personalidad colectiva de los chilenos, ha atraído inmigrantes, y de alguna forma u otra ha puesto a Chile y sus habitantes en la mira de varios.
Creo que no ha sido un camino fácil. Ha estado lleno de "piedras en el camino".
Nuestros padres, abuelos y antepasados sufrieron y sembraron lo que hoy somos como país, gente de esfuerzo, pero a diferencia de nosotros, sin esperanza.
Pero en un impensado momento, empezamos a creernos lo suficiente y más. Comenzamos a creer que podíamos dejar de ser poca cosa, que podíamos avanzar hacia el desarrollo, y quien sabe, a ser potencia, admirados y envidiados tal vez.
Creímos. En base a qué? No lo sé.
Habrá sido en base a nuestra riqueza en cuanto a recursos naturales?
Habrá sido en base a el desarrollo del conocimiento, la nulidad del analfabetismo y la alta tasa de estudiantes universitarios?
Habrá sido por el desarrollo tecnológico, importaciones y exportaciones actuales hacia Chile, y desde él?
Habrá sido por la enorme cantidad de inversionistas extranjeros?
Habrán sido, incluso, los triunfos futbolísticos los que ayudaron a desarrollar un nuevo pensamiento?
(podría continuar enumerando muchísimos supuestos...)
Creo que todo lo anterior es consecuencia de algo más profundo. De un insight colectivo que nos hizo mirarnos a nosotros mismos y decir.. "Por qué yo no?. Hacernos conscientes de nuestros talentos y capacidades, en lo privado y en lo común. Creernos capaces e invitar a una nueva mentalidad, más ganadora y con una auto imagen mejorada a meterse en nuestro ADN.
Algo pasó, no tengo muy claro aún qué (creo que me faltan años hacia atrás para tener un análisis profundo y más certero de este fenómeno) pero cambiamos nuestra mentalidad perdedora... pasamos de ser "el chilenito" a obtener el respeto de nuestros vecinos, estar en la mira de inversionistas y ser más respetados como país.
Perdimos el miedo, nos sentimos más confiados y orgullosos. Y tengo claro que lo que costó ser adquirido por nuestros antecesores, es parte de la mentalidad de las nuevas generaciones. Por suerte, y gracias a ellos, aprendimos a lograr objetivos, triunfos y resultados positivos a partir de procedimientos prolijos y eficientes.
Me gustaría que el estado actual de mi país y -espero- permanente no se detenga, pero que también nos haga más justos, a su vez más humildes, pero por sobretodo que sea recíproco para todos, eliminando las marcadas desigualdades del último lugar del planeta; Chile.